MAS VALE PREVENIR QUE REMEDIAR
obesidad.net
Son tantas las consecuencias sobre la salud que provoca la obesidad y otros desordenes alimentarios que tarde o temprano vamos a tener alguno de estos problemas, que van minando nuestra salud poco a poco sin que nos demos cuenta o no queramos darnos cuenta.
Definitivamente en la OBESIDAD es más fácil y menos complicado PREVENIR que tratar esta enfermedad.
Tendríamos que empezar por la labor educativa, por enseñar desde pequeños a los niños a conocer los alimentos que les pueden producir daño a corto, mediano y largo plazo. Reforzamiento positivo de sus actitudes sin que estén involucrados los alimentos.
Aprender como algunos alimentos pueden ser substituidos por otros de menor valor calórico y más saludables.
Identificar y modificar patrones de vida que puedan desencadenar en un problema de OBESIDAD. Un cambio gradual en los hábitos de alimentación, disminuir gradualmente el uso de grasas en la alimentación.
Aprender la diferencia entre hambre y antojo. Si se tiene la sensación de traer algo en la boca esto NO es hambre.
Si la sensación viene desde el estomago esto si puede ser hambre, siéntate y disfruta de algún alimento bajo en calorías. Prepara pequeños trozos o cucharaditas y mastica varias veces estos pequeños bocados.
Recuerda que COMER ES UN PLACER CUANDO SE SABE HACER.
Trata de NO comer mientras estas viendo televisión u oyendo radio o leyendo el periódico o una revista o parado junto al refrigerador o en el automóvil. NO cenes en la cama, después de cenar trata de caminar.
NO dejes que tus emociones te traicionen, ya que siempre lograras el objetivo que te planteaste, la perseverancia te llevara al éxito.
Si te gusta el postre, prepara gelatina baja en calorías con piezas de frutas en su interior y disfrútala.
Incrementa tu consumo de agua, recuerda que el 85% de nuestro cuerpo son líquidos.
Si tienes mucha hambre y NO quedas satisfecho después de haber intentado lo de los párrafos anteriores, ocupa tu tiempo:
Llama por teléfono a un amigo o visita a un vecino.
Escribe una carta y verifica tus errores ortográficos.
Ve a ver una película (cuidado con comer muchas palomitas).
Trata de resolver un crucigrama.
Acaba de armar ese rompecabezas añejado.
Organiza las fotos y pónlas en un álbum.
Póntee a reorganizar tus cajones de ropa.
¿Ya revisaste que zapatos requieren una boleada?
Si te propones ir cambiando tu actitud y realizando una a una de estas actividades, verás que la constancia será la base del éxito.
Recuerda que el EJERCICIO es tu mejor aliado para PREVENIR la OBESIDAD
y mejorar tu calidad de vida.
El ejercicio físico regular es el primer pilar para mejorar tu salud desde todos los puntos de vista.
No importa que seas hombre o mujer, alto o bajo, gordo o delgado, competitivo o no; todo tu organismo funcionará mejor si haces ejercicio físico regularmente.
Te ayudará a perder peso, y a mantener el peso que ya hayas perdido, disminuye el estrés, aumenta tu fuerza física y aumentará tu autoestima. Además, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Otro efecto benéfico del ejercicio físico regular es que aumenta las HDL, (lipoproteinas de alta densidad) o colesterol "bueno", que tienen un efecto protector sobre las arterias.
El ejercicio físico fortalece tu corazón al hacerlo latir más fuerte. Tus músculos aumentan también su capacidad de utilizar oxígeno, y se libera más oxígeno en ellos, lo que aumenta su capacidad de trabajo. A la larga, el ejercicio físico realizado regularmente hace a tu corazón más eficaz, y va a necesitar latir menos veces para funcionar igual cuando estes en reposo.
Un programa de pérdida de peso bueno debe incluir ejercicio moderado en una base consistente. Muchos expertos de la nutrición están de acuerdo que es más sabio aumentar tu actividad en lugar de cortando tus calorías drásticamente. Las dietas de caloría demasiado bajas pueden producir deficiencias nutritivas y la salud pobre.
El tipo de ejercicio que escojas debe ser algo que te gusta hacer.
Tu programa de ejercicio debe ser basado en tu edad, tu estado de salud y tu condición física.
Debes de consultar con tu médico sobre cualquier programa del ejercicio antes de que empiece.
El ejercicio más benéfico para la pérdida de peso es el que involucra el uso de grupos del músculo grandes.
El ejercicio debe ser rítmico y aeróbico como caminar, correr o nadar. Para que los resultados sean benéficos, debes de hacer ejercicio tres veces por lo menos en una semana, durante veinticinco a treinta minutos.
Caminar rápidamente hasta alcanzar de dos a tres millas por lo menos tres veces por semana es un ejercicio excelente.
Además de las calorías que se queman durante la propia sesión del ejercicio, los estudios han mostrado que el metabolismo del cuerpo se acelera. Esto significa que las calorías se queman a una proporción más rápida durante 1 a 2 horas después de terminada la sesión de ejercicio, produciendo una mayor pérdida de peso.
Sin embargo, no todos los tipos de ejercicio son iguales. El mejor para la salud cardiovascular es el ejercicio aeróbico (aquel que hace a tu cuerpo usar más oxígeno y "quema" calorías de forma continua). Ciclismo, natación, caminar, trotar o correr aumentan la velocidad y la profundidad de la respiración, sobrecalientan al cuerpo y hacen sudar. El ejercicio anaeróbico (ejercicio intenso de corta duración) como el levantamiento de pesas, puede ser también beneficioso para la salud, pero hace muy poco en favor de tu aparato cardiovascular.
Tu médico puede determinar la frecuencia cardíaca objetivo, que es la frecuencia cardíaca a la que debes ejercitarte regular y continuamente para aumentar tu forma cardíaca. Siempre deberá ser menor que tu frecuencia cardíaca máxima.
Este método de cálculo nunca debe usarse en caso de arritmias cardíacas. Por supuesto, a la hora de diseñar un programa personal de ejercicio físico, también entrarán en consideración otros parámetros de sentido común, como la propia sensación general de esfuerzo físico y cansancio.
En un principio, se trata de incrementar lentamente la intensidad y duración del esfuerzo en un período de 4 a 6 semanas. La mayoría de los cardiólogos coinciden en que, para aumentar la forma física, son necesarias de 3 a 5 sesiones por semana de ejercicio aeróbico —ajustado a la frecuencia cardíaca— de 20 a 45 minutos de duración. Conviene incluir siempre actividades de precalentamiento.
Consulta a tu médico antes de empezar algún programa de ejercicio.
Puede ser que te indique un estudio previo al ejercicio.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada